Ver en vivo a Ismael Serrano es entrar en la ambigüedad de asistir a un concierto o a una obra de teatro.
Es una mezcla de las dos cosas, hasta podría decir que es un Musical, donde todos estamos expectantes entre saber que tema viene a continuación y el comentario reflexivo, poético y actoral/vivencial que la antecede; debo confesar que es la primera vez que asisto a este tipo de evento, pensaba que iba a corear hasta más no poder las pocas canciones que conozco, que iba a saltar, pero no.
Llegué con mi esposa temprano al Palacio de los Congresos con la finalidad de introducir en mi cerebro una cervecita necesaria para avivar aún más el momento, mi sorpresa fue ver la barra cerrada., ¿y ahora?, pues nada, no me quedó otra cosa que sentarme y esperar a que comenzará el evento, ya Ismael comenzaba a perder puntos.
Sentado expectante y a la vez algo aburrido comienzo a vigilar las caras de los presentes a ver si alguien me parece conocido, entre tantas caras ajenas recuerdo que ya no vivo en Caracas, donde los buenos eventos se cuentan con los dedos y cuando hay alguno siempre logras coincidir con alguien que conoces.
Frente a ese pensamiento inusual, mi vista subconsciente va detallando el teatro e irrumpe mi razón las luces de la escenografía; no es una cosa del otro mundo pero aún sigo recordando la calidez y el equilibrio que transmitía. Simplemente era la simulación del interior de un apartamento, fotografía que refleja el último trabajo discográfico de Ismael.
De repente se apagan las luces y comienza el espectáculo. Empezaron a sonar las canciones y como ya sabía no lograba identificar ninguna, es más mi esposa se conocía más que yo el repertorio, pero entre cada canción Ismael desarrolla algo al cual yo no estaba preparado, y es la costumbre de contar, narrar, explicar, asociar y/o actuar algo relacionado con el siguiente tema; todo se relacionaba o expresaba con la vida de una persona simple que vive en un piso de Madrid, rodeado de vecinos y amigos con los cuales interactuaba. Esta particularidad fue algo diferente a lo cual no estaba preparado, muchos de esos cuentos me hicieron reír, reflexionar y nos hacía pensar para poder adivinar que canción era la siguiente. Simplemente genial.
Del 100% de las canciones de Ismael, debo admitir que no llego ni al 25% las que me gustan, es que la trova en exceso me aburre. ¿Cuáles son mis preferidas?, solo 5: no le doy orden al gusto pues un día me gusta más una que otra y al día siguiente puede ser todo lo contrario, pero siempre son esas cinco: "Ahora", "Recuerdo", "Pájaros en la Cabeza", "El Virus del Miedo" y "Sin Ti a mi Lado".
Estas 5 canciones me hacen vibrar cada vez que las escucho, me identifico totalmente con ellas porque son letras cotidianas de la vida de los seres humanos, es una narración simple y hasta cierto punto parroquial que llega a su extremis haciendo diferente a cualquier otra canción del mismo género interpretada por Silvio, Pablo y Ricardo. Estas canciones son más del día a día, vestidas de la pura y dura realidad humana, imaginar algo surrealista es imposible, la imaginación de la realidad sólo cabe en la mente de la persona a quien se describe en sus canciones, es decir no hay letras que den tanta vuelta a la imaginación, sin ambigüedades que se presten a la múltiple interpretación; es la calle, el matrimonio, el sexo, el amor, el bar, el hogar, el cigarrillo, las noticias asesinas, una decisión errónea, el trabajo, ¡maldito trabajo que no nos deja experimentar más tiempo de lo hermoso que resulta ser la vida!, el travesti, el periodista, en definitiva la vida de las personas en su entorno.
Volviendo al concierto, debo dejar registro de la magistral interpretación que hizo Ismael sobre "Recuerdo", lo más extraordinario es la forma en cómo el público cantaba el tema, a voz baja, pausada y ligeramente desalineada, debo admitir mi asombro y a la vez el placer de escuchar mi voz al mismo nivel de todos los presentes, era como tener a Ismael al lado con la guitarra en un cumpleaños cualquiera y todo el público siguiendo sus pausas.
Me fijé mucho en el tipo de público que asistió al evento, el cual es de muy vario pinta, entre ellos artistas, políticos, peluqueros, lesbianas, novios y matrimonios. Cada uno de ellos, de seguro, reflejado en alguna de sus canciones.
Debo admitir que luego de dos horas de concierto andaba algo hastiado, si bien los hechos originales del evento marcaron la diferencia, la continuidad o repetitividad terminó por aburrirme, tanto que nos fuimos al término de la segunda salida luego de la petición del público.
Que si ¿volvería a asistir a un concierto de este tipo?, no estoy seguro, de lo que si estoy claro es que estaré más preparado para poder llegar a entender y a disfrutar el nivel de gusto exigido si decido volver. Esta primera experiencia es como el adolescente de los años 80 que ve por primera vez "Blade Runner" de Ridley Scott, tendrá una sensación de gusto algo confusa. Pasarán los años, probará otros géneros similares y de seguro cuando vuelva a verla entenderá mejor el mensaje del Replicante.